Tarjeta de crédito o préstamos personales: ¿cuál te conviene más?

Por muy meticulosamente que hayas planificado tus obligaciones financieras, siempre puede ocurrir un imprevisto. Un electrodoméstico que necesita reparación, una avería en el coche, una fuga en el tejado, una factura médica o simplemente el capricho irresistible de permitirte esas vacaciones de ensueño porque los billetes de avión están más baratos pueden afectar a tus finanzas.

Estas situaciones tienen una cosa en común: exigen efectivo extra. Algunas personas prefieren pedir dinero prestado a un familiar o solicitar un adelanto de nómina. Se trata de dos opciones viables, pero a menudo las sumas que se pueden obtener a través de estas vías no suelen ser suficientes.

Por tanto, ¿qué debemos hacer en una situación como ésta? Podemos echar un ojo a distintas opciones de crédito. Existen muchos tipos de préstamos en el mercado, pero los más habituales suelen consistir en solicitar una tarjeta a un banco (con o sin crédito prepagado) o pedir préstamos personales o crédito rápido. Ambas son opciones razonables, pero existen diferencias en función del caso concreto al que se apliquen. Por ejemplo: las personas con un historial de deuda deben solicitar préstamos con Veraz. Veamos qué clases de crédito existen.

Características principales de una tarjeta de crédito

La característica diferenciadora de las tarjetas de crédito es que las emite una entidad bancaria. Sin embargo, no todo el mundo puede obtener una, pues es necesario contar con un buen historial financiero y unos ingresos estables. La cantidad de crédito disponible en la tarjeta depende también de los ingresos: cuanto mayores sean, mayores serán las cantidades que podrá solicitar esa persona. Pero la puntuación (historial) es lo que realmente importa a la hora de obtener un buen tipo de interés.

La tarjeta de crédito se puede utilizar como una tarjeta bancaria corriente. Ésta puede contar con una fecha de pago fija o variable. Cuando sea fija, el prestatario deberá abonar la deuda en una fecha concreta. La propia tarjeta está asociada a la cuenta bancaria de la que se extrae esta cantidad; pero si se da la circunstancia de que no hay dinero, se aplicarán una serie de intereses. 

Si no cuentas con una fecha de pago fija, empezarás a pagar los intereses (que, normalmente, son menores que en el caso de los pagos fijos) a partir de una fecha específica. Tú mismo/a podrás elegir cuándo abonar la deuda.

Muchas tarjetas de este tipo forman parte de un sistema de recompensas que te permite acumular puntos cuando pagas con ellas. Estos puntos pueden utilizarse más tarde para obtener descuentos en bienes y servicios.

Lo que deberías saber sobre pedir un préstamo personal

Cuando utilizas una tarjeta emitida por una entidad bancaria, estás empleando el dinero del propio banco. Cuando solicitas préstamos personales, el dinero se transfiere de una sola vez a tu cuenta y tras la transacción, esa suma pasa a ser tuya. Un préstamo personal (así como un crédito rápido) se solicita una única vez. Si necesitas más dinero, puedes realizar una nueva solicitud. Puedes pedir la cantidad que necesites (grande o pequeña). Hay muchas opciones de créditos en el mercado, por lo que es ciertamente posible que puedas solicitar todo el dinero que necesites para una ocasión específica, evitando gastar de más.

La mayor ventaja de los préstamos personales es que el abono de la deuda puede realizarse en plazos a lo largo de varios meses o incluso años. Es habitual que puedas planificar el calendario de pagos, fijando qué cantidad pagarás cada mes, lo que facilita que mantengas una estabilidad financiera y que el abono de la deuda no afecte el resto de tus obligaciones. La estabilidad financiera facilitará que disfrutes de una situación segura a nivel monetario y que tengas más posibilidades de obtener nuevos préstamos en el futuro. Las personas con un historial de deuda tendrán menos probabilidades de obtener crédito en el futuro y tendrán que optar por préstamos con Veraz.

¿Qué es mejor: la tarjeta de crédito o el préstamo personal?

Ahora que ya conoces los puntos básicos de cada opción, puede que te estés preguntando cuál encaja mejor contigo.

No hay una regla fija en torno a esto: puede que te convenga más comprometerte con un banco u optar por los prácticos créditos rápidos. Tu decisión dependerá en gran medida de en qué vayas a gastar el dinero y de tu historial, situación y obligaciones financieras. Hoy en día existen incluso compañías que ofrecen préstamos con Veraz.

Si vas a realizar un gran gasto pronto y sabes que se trata de una ocasión excepcional, quizá debas optar por los préstamos personales. Podrás solicitar la cantidad exacta que necesites y fijar tú mismo/a el plazo de pago de la deuda. Esto te aportará seguridad a nivel financiero, ya que los plazos no interferirán con el resto de tus obligaciones financieras. También podrás ver con claridad de qué cantidad exacta tendrás que disponer al mes para devolver el préstamo, y contarás con una fecha final para el pago de la deuda.

Esta opción también es mejor si tienes problemas de disciplina monetaria. Si tienes una tarjeta, es más fácil poner excusas y hacer gastos repentinos para comprar cosas que probablemente no necesitas. Siempre la tienes a tu disposición, mientras que un préstamo personal o un crédito rápido requiere de un proceso de solicitud, por lo que hay que dar un paso consciente para solicitar ese dinero. Aunque este proceso es muy sencillo a día de hoy, sigue siendo una barrera a la hora de acceder al dinero, por lo que es una solución más apropiada si tiendes a ser impulsivo/a con el dinero.

Si vives de nómina en nómina y sueles quedarte corto/a a final de mes, puede que una tarjeta de crédito te convenga más, ya que siempre podrás tenerla en tu cartera cuando la necesites. Si abonas la deuda en el plazo fijado (normalmente a principios del siguiente mes), no perderás dinero en intereses y ganarás puntos de fidelidad que podrás utilizar para adquirir bienes y servicios. Por ejemplo: algunas entidades bancarias tienen acuerdos con aerolíneas que ofrecen ciertos descuentos a cambio de un número específico de puntos. Algunas personas incluso emplean sus tarjetas a lo largo de todo el mes para reunir los puntos necesarios y después pagan su deuda a principios de cada mes. Si el gasto al que te vas a enfrentar es excepcional y urgente, los créditos rápidos son una opción que también merece la pena considerar. Por otra parte, si has tenido problemas pagando tu deuda en otras ocasiones, puede que te interese echar un ojo a los préstamos con Veraz. 

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