La vida sigue… hasta que rellenas la documentación

A lo largo de la historia, obtener un préstamo siempre ha dependido de un factor: la confianza. Si te doy algo y prometes devolvérmelo, ¿puedo confiar en que lo harás? Este es el supuesto y el principio en el que se basan los bancos: las personas depositan su confianza en una entidad a la hora de custodiar su dinero y, a veces, cuando necesitan más de lo que tienen, los bancos confían en que se les devolverá el dinero que han prestado. El problema de los procesos de préstamo tradicionales es que son, en general, tediosos y largos. En la actualidad existen instituciones que hacen un seguimiento del historial de crédito de cada persona.

Imagínate que tu coche se estropea o que tienes que hacer frente a otro gasto urgente. Necesitarás el dinero de inmediato… y esperar unos días (o incluso unas semanas) puede que simplemente no sea una opción. Puede que la espera empeore aún más tu situación. Por ejemplo, puede que no tengas medios para desplazarte hasta el trabajo y que esto lleve a una reducción de tu sueldo. La realidad es que quizá no te puedas permitir el lujo de que pase el tiempo. 

Créditos tradicionales versus préstamos online: ¿en qué se diferencian?

Solicitar un préstamo a la manera tradicional implica mucho papeleo y, sobre todo, visitas en persona al prestamista. Puede que necesites reunirte con un asesor y que tengas que aportar documentación laboral u otros documentos. La mayoría de tus datos no se gestionará en ese momento, mientras que los préstamos personales online no dependen del factor humano, por lo que no necesitas ir físicamente a ninguna parte. Este puede ser un factor muy relevante para la gente que vive lejos de grandes ciudades u oficinas bancarias, que normalmente están abiertas en horario laborable. La flexibilidad es el beneficio más claro de solicitar un préstamo online. Tú eliges el momento, la cantidad y el período. Si quieres, puedes solicitar un préstamo a mitad de la noche, lo que resulta muy práctico si lo comparamos con el horario de oficina “tradicional”.

El proceso más habitual a la hora de solicitar préstamos personales online es muy simple: eliges un prestamista, rellenas un formulario, esperas unas pocas horas a que la empresa compruebe tu calificación crediticia y recibes el dinero en tu cuenta, listo para usar. No hay más. Esto explica por qué este tipo de solicitudes son cada vez más populares entre la gente con distintas necesidades financieras.

Préstamos personales online: ¿qué tipos existen y cuál debería elegir?

Existen multitud de proveedores de préstamos en el mercado, así que escoger uno que sea adecuado para ti puede resultar un poco agobiante. Te preguntarás: ¿por dónde debo empezar?

En primer lugar, piensa bien qué tipo de préstamo necesitas. Las empresas de préstamos online se centran cada vez más en tipos de préstamos específicos. Puede que hayas oído hablar de algunos tipos de préstamos online incluso si no has tenido la necesidad de solicitarlos. Son créditos con un acercamiento personalizado y subdivisiones enfocadas a distintas necesidades. Debes tener claro para qué necesitas el dinero. ¿Te hace falta para abonar un pago de la hipoteca, para pagar la propia hipoteca, para un viaje, para un accidente del hogar inesperado, para el coche, para financiar una boda de categoría u otro evento o, en general, para contar con un apoyo financiero extra para distintos gastos más pequeños? Las sumas más abultadas se devuelven en plazos. El propio prestamista puede elegir la duración del período de pago e ir ajustando la suma mensual que va abonando.

Investiga bien antes de escoger

Si crees que los préstamos personales online encajan contigo, ten en cuenta los siguientes factores antes de solicitar uno.

Que pedir un préstamo sea fácil no significa que no debas meditar tu decisión. Siempre tienes que calcular cuánto puedes permitirte solicitar. No solicites préstamos que tengas que devolver con dinero del que dependes para satisfacer tus necesidades básicas (comida y alojamiento). Por otra parte, envía solicitudes únicamente a fuentes fiables. Para ello, conviene que investigues un poco la empresa que te interesa (dónde está ubicada, qué reputación tiene en Google…). Aunque en general el proceso sea seguro, siempre merece la pena realizar unas comprobaciones básicas.

Credy trabaja con los prestamistas más fiables del mercado. Credy no proporciona préstamos, sino que es un intermediario entre el cliente con necesidades financieras y la empresa que puede satisfacerlas.

Esto significa que Credy hace gran parte del trabajo por ti. Investigamos a fondo a nuestros socios, por lo que no tendrás que preocuparte por que la compañía con la que realizas la transacción no sea de fiar. Encontramos el prestamista más adecuado para clientes con diferentes necesidades financieras.

El proceso de solicitud con Credy es fácil y transparente. Primero, crea una cuenta. En segundo lugar, rellena un sencillo formulario en nuestra página web. Tendrás que aportar información básica, como tu nombre, número de identificación personal, dirección de correo electrónico y número de teléfono. Después, escoge la cantidad que necesitas y el período de devolución y ya habrás realizado todos los pasos para pedir un préstamo con Credy.

Tras enviar la solicitud, la empresa se pondrá en contacto contigo si necesita información adicional y en poco tiempo el dinero aparecerá en tu cuenta.

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