5 consejos para reducir los intereses de un préstamo

¿Qué es el tipo de interés?

El negocio de los préstamos es uno de los más antiguos del mundo. Siempre han existido personas que necesitan un extra de dinero y otras que están dispuestas a prestarlo. Pero cuando tomas dinero prestado, siempre tienes que tener presente que las comidas no salen gratis… y que los préstamos tampoco están exentos de intereses.

¿Sabes en qué consiste un préstamo? Cuando te prestan dinero, la cantidad que puedes utilizar se conoce como principal. El tipo de interés es el porcentaje del principal que el prestamista te cobra por el uso de su dinero. También puede darse el caso contrario; por ejemplo, los bancos pueden pagarte intereses por realizar depósitos, ya que les estás prestando dinero. Obviamente, las entidades bancarias siempre cobran más intereses de lo que pagan por los depósitos para poder obtener beneficios. Los préstamos bancarios más comunes (y que la mayor parte de la gente liquida a lo largo de su vida) son los préstamos hipotecarios. Calcular el crédito hipotecario de forma adecuada es especialmente importante, ya que se trata de un compromiso a largo plazo para las dos partes.

Los tipos de interés pueden depender de muchos factores. Si el prestamista considera que existen motivos para dudar del pago de la deuda, el interés será más alto. A la hora de calcular el crédito hipotecario, los bancos también suelen tener en cuenta la edad del solicitante, así como el historial del prestatario (y esto es aplicable a cualquier tipo de préstamo, no sólo a los préstamos hipotecarios). Si el historial es malo o cuestionable, el tipo de interés será considerablemente más alto para proteger al prestamista de cualquier estancamiento en el pago. Por otra parte, existen los tipos de interés fijos. Esta clase de intereses son muy habituales en los préstamos hipotecarios. En esos casos, el deudor paga primero los intereses. Pero también hay otros factores que influyen en el cálculo del crédito hipotecario. Conforme pase el tiempo, el porcentaje de deuda será mayor a la hora de pagar. 

Aunque los intereses no suelen ser negociables (salvo en aquellos casos en los que calculas el crédito hipotecario), existen métodos para reducirlos. Veamos cómo hacerlo y cómo puedes calcular tus préstamos de la mejor manera.

1. Devuelve tus préstamos con tus ahorros

Sí, puede que esto parezca una locura, pero… ¿Por qué deberías recurrir a tus ahorros? ¿No están ahí para evitar que tengas que pedir otro préstamo si surge algún imprevisto? Sin embargo, si haces cuentas podrás comprobar que en realidad puedes ahorrar dinero utilizándolos. Simplemente asegúrate de que los cargos iniciales no son mayores que el interés total. Si no lo son, evitarás pagar intereses y te habrás ahorrado ese dinero a largo plazo, aunque ahora no lo parezca porque no lo puedes “ver” físicamente.

2. Plantéate cambiar de proveedor

Las entidades que ofrecen préstamos se mueven en un mercado altamente competitivo: se ven obligadas a cambiar sus tipos de interés constantemente para enfrentarse a las necesidades cambiantes de su entorno. Por eso, es recomendable que estés pendiente de estos cambios, ya que podrías encontrarte con un tipo de interés mucho más favorable en otra entidad. Si te topas con esta opción, puedes aprovecharla pidiendo un nuevo préstamo con un tipo de interés más bajo y devolviendo el que ya has solicitado utilizando este dinero. Pero ten cuidado: revisa bien si tendrás que pagar cargos iniciales y, si los hubiere, si son lo suficientemente pequeños como para que el cambio siga mereciendo la pena.

3. Devuelve la cantidad principal más rápido

Los pagos adicionales suelen recaer en la cantidad principal de tu deuda. Los cargos iniciales solo suelen realizarse cuando devuelves la suma al completo. Plantéate pagar pequeñas cantidades para ir reduciendo el principal a lo largo del tiempo. Ten en cuenta que el tipo de interés está directamente relacionado con la cantidad que debes, y que, a medida que ésta se va reduciendo, lo mismo ocurre con éste. Haciendo esto también reducirás el período general de pago de tu préstamo, lo que a la larga acabará repercutiendo en unos intereses generales más bajos. Esto es especialmente cierto al calcular crédito hipotecario, ya que este tipo de préstamos se van cobrando a lo largo de períodos más extensos. 

4. Plantéate gastar más para gastar menos

Imagina que necesitas un coche nuevo y que no quieres gastarte mucho en él. La primera idea que se te vendrá a la cabeza es comprar un coche de segunda mano barato, pero esta decisión podría, de hecho, acabar costándote más que adquirir un vehículo nuevo. Los tipos de interés son considerablemente más altos para productos o activos inmobiliarios con un valor cuestionable o un mayor riesgo de estropearse. De hecho, cuando las empresas calculan préstamos siempre tienen en cuenta el tipo de activo que van a comprar. Lo que puede parecer barato a primera vista puede acabar teniendo costes ocultos e inesperados a nivel de intereses, además de generar gastos en reparaciones, algo que no ocurre con los artículos nuevos. Así que cuando adquieras un producto, nunca te dejes llevar por su valor nominal: calcula los préstamos y medita bien tu decisión, planteándote si tu inversión va a ser rentable o si estás pagando una tasa para reducir los riesgos que otra persona está corriendo.

5. Revisa tu historial de crédito y haz tus deberes

Puedes influir en el interés que se te ofrecerá manteniendo tu historial crediticio en orden. Antes de solicitar un préstamo, intenta devolver cualquier crédito pequeño que hayas pedido con anterioridad y revisa que has abonado todas tus facturas y que no has abusado de tus tarjetas de crédito.

La gente suele pasar por alto un elemento fundamental: hacer sus deberes. Investiga todo lo posible. Como hemos comentado antes, este es un mercado altamente competitivo con mucha oferta. Fíjate en qué está ocurriendo en el mercado: si vas a tomar la importante decisión de comprar una casa, ten en cuenta que los préstamos hipotecarios pueden variar mucho en función del proveedor. Ten paciencia y realiza tu compra cuando los tipos de interés fijos sean bajos en general y los activos inmobiliarios estén más baratos. No te apresures y compres cuando todos los demás lo están haciendo: diseña tu táctica y sé paciente, porque a la larga merecerá la pena.

¿Quién ofrece los mejores tipos de interés?

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